Andes y Cacao HANNAN:
El alma de los Andes contada en chocolate
Un trocito de Andes en cada chocolate.
HANNAN nace como un susurro del viento andino, como una historia tejida entre manos de mujeres que cultivan, curan y resguardan la memoria de la tierra. Desde sus raíces, HANNAN se ha dedicado a honrar el trabajo invisible pero esencial de las mujeres del Andes, esas guardianas de la vida que con sus manos saben leer los ciclos de la luna, los tiempos de la siembra y los secretos curativos de las plantas. Ellas son el corazón que late detrás de cada semilla, de cada hoja, de cada fruto que hoy da forma a nuestros chocolates.
Nuestro caminar ha sido una travesía entre la investigación científica y la poesía de la tierra. Hemos explorado los principios activos de las hierbas medicinales andinas, los colores ocultos en sus pétalos, los aromas que despiertan la memoria y las texturas que hablan del tiempo y el territorio. Cada descubrimiento nos ha guiado a crear un lenguaje nuevo donde la gastronomía se convierte en puente entre ciencia y ancestralidad, entre innovación y tradición.
El cacao, fruto sagrado de nuestra identidad, se ha vuelto el lenguaje con el que HANNAN comunica respeto, gratitud y equilibrio. A través de él, tejemos historias que nacen en las montañas, en los huertos y en los corazones de las mujeres que mantienen viva la agricultura andina. En sus manos, el cacao no es solo un fruto: es ofrenda, es medicina, es símbolo de resistencia y esperanza.
Así, cada chocolate que creamos lleva consigo la esencia de una cosmovisión, el eco de una tradición que no quiere desaparecer, y la mirada de quienes han aprendido a amar la tierra sin poseerla. Cada aroma que se libera, cada textura que se funde, cada sabor que despierta, cuenta una historia de sabiduría, de respeto y de vínculo con la naturaleza.
En HANNAN creemos que el verdadero lujo es la raíz, la conexión con lo que somos y con quienes nos antecedieron. Por eso, nuestros chocolates no solo buscan deleitar los sentidos, sino reconectar al ser humano con su origen, recordando que la ciencia y la cultura pueden coexistir cuando se hacen desde el corazón de la tierra.HANNAN es más que una marca: es una promesa viva de que la voz de las mujeres andinas seguirá floreciendo, que su conocimiento ancestral seguirá nutriendo el futuro, y que el cacao será siempre el puente que une los sabores del alma con los latidos del Andes.
Un trocito de Andes en cada chocolate.
El nacimiento de una marca
HANNAN nace en el corazón de los Andes centrales del Ecuador, entre montañas cubiertas de neblina, suelos fértiles y el murmullo de las sabias ancianas que, desde siempre, han guardado los secretos de la tierra. Crecí rodeado de ellas, escuchando cómo las hierbas podían curar el cuerpo y el alma, y aprendiendo a reconocer la riqueza agrícola y silvestre que brota de nuestros páramos, donde cada planta tiene un propósito y cada aroma encierra una historia.
En el año 2013, nació una investigación personal sobre las hierbas medicinales y la producción silvestre andina, buscando comprender cómo ese conocimiento ancestral podía integrarse en la innovación de alimentos. Fue el inicio de un camino que unía ciencia y tradición, campo y laboratorio, sabiduría oral y desarrollo sostenible.
Cuatro años después, en 2017, la Fundación Heifer Ecuador reconoció este trabajo a través del concurso “Jóvenes Emprendedores Rurales”, donde fuimos ganadores por nuestro compromiso con la agricultura andina y el uso de superalimentos locales. Un año más tarde, en 2018, el concurso nacional de AWEIK “Emprendedores Ecuatorianos” volvió a premiar nuestra visión de transformar la herencia andina en innovación alimentaria. En 2022, el Hotel Oro Verde seleccionó a HANNAN como uno de los proyectos ganadores de su “Startup Competition by Oro Verde Hotels”, reafirmando nuestro potencial en la industria gastronómica y turística del país. Finalmente, en 2025, volvimos a celebrar un nuevo logro junto a Heifer Ecuador, al ganar el “Fondo Semilla para Negocios Sostenibles basados en la Biodiversidad Nativa”, consolidando nuestra misión de crear productos que respeten la tierra y fortalezcan las economías locales.
Cada uno de estos reconocimientos refleja el esfuerzo, la constancia y el amor por la cultura andina que han dado forma a HANNAN. Nuestro compromiso se nutre del respeto por la agricultura libre de químicos, de la investigación sobre los nutrientes y el potencial medicinal de los recursos andinos, y del deseo de dar voz a las comunidades y sus saberes ancestrales.
El cacao y el chocolate se convirtieron en nuestro lenguaje: el vínculo que nos permite contar al mundo la riqueza de los Andes a través del sabor, el aroma, la textura y el color. Cada chocolate HANNAN no es solo un bocado: es una historia viva. Es el resultado de las manos campesinas, las mujeres sabias, los suelos fértiles y los sueños colectivos que siguen latiendo en lo alto de nuestras montañas.